“Odiabas
los discursos hueros de la gente que se cree mejor que los demás
sólo porque se dedica al arte. Presuntos pintores que no han vendido
ningún cuadro, directores que hacen películas que atraen apenas a
cien espectadores y aun así se sienten superiores a la gente que
trabaja para ganarse la vida. Incluso a alguien que puede curar a
otras personas, como tú.”

“Un
médico insignificante, porque no sabe pintar cuadros que nadie
quiere. Porque se niega a mendigar dinero para la enésima obra de
teatro nauseabunda o película penosa que nadie desea ver. Se les
nota en todo. También en el modo como me miran a mí. Naturalmente,
para ellos valgo aún menos que tú. La mujer del médico. Lo peor de
lo peor. Veo que piensan: “¿Se puede caer más bajo?”, y miran
rápidamente alrededor por si encuentran alguna compañía más
interesante. Cuanto antes se libren de esa mujer de médico sosa y
aburrida, mejor.”
“Estamos
en la vigilia de una nueva era. En el futuro nada estará seguro.
Literalmente. Nada. El Renacimiento empezó con la llegada de un
nuevo tipo de cañón, un cañón capaz de abrir boquetes en los
muros de los castillos. Ese cañón acabó con el mundo que la gente
conocía, el poder cambió drásticamente de manos. En unas cuantas
décadas se acabaron mil años de statu quo.”
“Sin
embargo, siempre me había sonado falso. Sólo cuando te ocurre a ti
te das cuenta de que no lo es. No hay mejor descripción que “el
resto de nuestras vidas”. Todo empieza a pesar más.”
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ResponderEliminarUno de tantos libros a colocar en la sección "pichín pichán"
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