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1 de julio de 2011

Bodorrio en Cáceres

El pasado fin de semana nos fuimos de boda a Cáceres. Se casaban Isabel y Ángel y no nos lo podíamos perder. Reencuentro con amigos de Sevilla, mucho calor, nuevos amigos y un Jaime que se lo pasó en grande y se portó como todo un campeón. Aquí van algunas fotos del evento…

Vaya dos figurines… Sergio y Alex en plan pose. En segundo plano, Miguel y Patricia. Cáceres, 25 de junio de 2011.


La boda se celebró al aire libre y fue preciosa, no faltó un detalle. Por supuesto, la novia llegó tarde, del brazo de su padre y guapísima!!! Cáceres, 25 de junio de 2011.


Y el novio, que también estaba guapísimo, por supuesto, mostrando una sonrisa que demostraba algo más que nervios mientras esperaba junto a su madre a que se acercara la novia. Cáceres, 25 de junio de 2011.


Sacándome de la manga recursos de paparazzi que desconocía que tenía, conseguí este primer plano de la novia y, además, sonriente, jeje… Cáceres, 25 de junio de 2011.

Los novios durante la ceremonia. La foto no es muy buena y es que tenía un contraluz tremendo, pero me gusta… Los que nos sentamos pasamos un calor insufrible que, unidos a la emoción de la boda en sí, bueno, tuvo que ser un espectáculo vernos… Cáceres, 25 de junio de 2011.

Estos dos sí que se lo pasaron en grande… Jaime se encontró en Cáceres con un amigo estupendo, Adolfo, y juntos estuvieron casi todo el fin de semana. Cáceres, 25 de junio de 2011.

Y no podía faltar la sesión de juegos con “Papi Diver Center”, claro… Cáceres, 25 de junio de 2011.

Los peques de paseo y de la manita. Quién dijo que el género humano no merece la pena (me temo que yo…) pero, sobre todo, cuándo nos estropeamos? Cáceres, 25 de junio de 2011.

Jajaja, bueno, esta foto está colocada detrás de la otra por casualidad… Ay, vaya caritas!!! Cáceres, 25 de junio de 2011.

Cuánta ternura entre padre e hijo… Cáceres, 25 de junio de 2011.

12 de junio de 2007

Fin de semana en Neuss (léase Nois)



Pues sí, allí que nos fuimos. Metimos el colchón del sofá-cama en el sufrido Otto (nuestro amado Almera) y nos hicimos los apenas 120 km que separan Nijmegen de esta coqueta ciudad-dormitorio anexa a Düsseldorf. Allí nos esperaban Ángel e Isabel.

A parte de pasarlo muy bien y de reírnos bastante con anécdotas escatológicas que no vienen al caso, el viaje nos ha servido para darnos cuenta, entre otras cosas, de que:

Primero: Sitios bonitos los hay en todos lados. Y Dusseldorf es una ciudad muy bonita. También lo es Neuss, aunque ésta la disfrutamos algo menos. Aún así nos dio tiempo de pasear por un o de sus maravillosos parques y de conocer a su fauna autóctona (nutria-rata gigante incluida). De Düsseldorf, pues e
l Rin que lo atraviesa, su centro histórico, la infinidad de posibilidades culturales que ofrece (museos, música en directo, cine…) 
y, sobre todo, su recuperado muelle industrial hoy convertido en una pequeña “city” con edificios con firma (Gehry entre otros) y ejemplo claro de cómo renovarse.
Segundo: A la gente le gusta el cachondeo en todos lados. En Düsseldorf también hay botellón, y con eso lo digo todo. Lo que cambia es que los días de botellón se pueden ver reducidos a una tercera parte de los que tenemos en España gracias al clima (en España te ves tú a la gente con la bufanda y pimplando en mitad de la calle en pleno enero. Intenta hacer eso en Alemania). Las calles abarrotadas de gente bebiendo cerveza en los bares, el paseo junto al río lleno de pequeños o grandes grupos sentados en las escalinatas o en el césped con sus cajas de botellines de cerveza (medio caliente) y bebiendo sin parar. El ambiente es tremendo. Y Si encima te enteras de que Düsseldorf tiene un Carnaval famoso (por lo que están hermanados con el Puerto de la Cruz de Tenerife, ¡qué cosas!) y que lo viven a tope, pues ya se te cae un mito.

Y tercero: Hay que viajar. Hoy en día las distancias no son tan grandes y hay muchos sitios por ver y mucha gente a la que conocer. El sábado tuvimos ocasión de compartir cena y salida con gente de China, de Turquía, de Japón, de los que hay una gran colonia precisamente en Düsseldorf, y por supuesto con españoles y alemanes. Toda una experiencia “murticurturá”.
Lo único malo del fin de semana: ¡Que me perdí Carrusel! Justo el mejor Carrusel del año… pero bueno, así me ahorré los nervios y sólo me enteré de las buenas noticias. Tamudo for ever!!!!!
Padiesha
Fotos:1.- Imagen memorable con efecto especial de nuestros anfitriones tomada durante la visita al Filmmuseum Düsseldorf. 2.- La naturaleza en Neuss 3.- A mí nadie me quita que esto es una rata. El tamaño, el de un gato bien alimentado. 3.- Media Harbour de Düsseldorf