27 de febrero de 2013

Este joven ha cumplido cuatro años



Eindhoven, 18 de febrero de 2013.


¿Que si lo ha celebrado? Digamos que no hace otra cosa desde el sábado 16 de febrero, día en el que sus padres le dieron los regalos, con todo el fin de semana por delante para poder jugar con ellos. 

Eindhoven, 16 de febrero de 2013.

Uno de los más celebrados: ¡¡un micrófono con el que poder dar conciertos de verdad!! Eindhoven, 16 de febrero de 2013.

Y es que hasta hace poco el pobre se tenía que limitar a sentarse con aire de cantautor melancólico en su banco verde en mitad del salón, a colocar su cestita de la compra y a pedirnos, por favor, que le echáramos algo de dinero (y esto no me lo estoy inventando). Eindhoven, 2 de febrero de 2013.







Así que, por fin, con todos ustedes... 






Volviendo al cumpleaños... La primera celebración fue en el cole... 

Donde le cantaron cumpleaños feliz a la holandesa, sopló velas y repartimos las bolsitas de regalos para sus compañeros de clase. Jaime estaba como superado por el momento y yo sentada en un rincón, intentado pasar desapercibida (no sé si era lo que se esperaba de mí, la verdad), grabando y echando fotos. Eindhoven, 18 de febrero de 2013.




Fiel a su fama, en cuanto abrió la bolsa con las cuches, se sentó tranquilamente en su silla a comérselo todo mientras los demás niños, un poco descontrolados andaban aún con la fiesta. Eindhoven, 18 de febrero de 2013.



Y al día siguiente.... ¡¡Llegaron los regalos de los titos!!

¡¡Un paquetón lleno de regalos!! (no sólo para Jaime, que el día 26 era también mi cumple...). Eindhoven, 19 de febrero de 2013.




Pero claro, faltaba algo: ¡¡la fiesta en casa para los amigos!!

Hicimos las invitaciones y se las mandamos a nuestros amigos. En total fueron 14 invitaciones, que nos quedaron la mar de monas... Eindhoven, 6 de febrero de 2013. 
La noche antes de la fiesta, siguiendo la tradición, hicimos entre los tres la famosa tarta de galletas de los cumpleaños de la familia Izquierdo. Veo a Jaime mojando las galletas y me veo a mí misma hace... unos poquitos de años nada más. Eindhoven, 23 de febrero de 2013. 
                                    
Y por fin, el domingo, la fiesta en casa. Siento decir que sólo tengo estas dos fotos del acontecimiento y es que entre preparativos, atender a los invitados, hablar en tres idiomas diferentes, y el constipado que tenía, no sé ni lo que pasó durante las casi tres horas que estuvimos de celebración. Sólo espero que la gente disfrutara.., Eindhoven, 24 de febrero de 2013. 

Los peques en plena interpretación del cumpleaños feliz holandés (el "Lang zal ze leven"). No vinieron al final todos los que estaban invitados pero eran más de los que salen en la foto. No estuvo mal. Eindhoven, 24 de febrero de 2013. 


Para terminar con el calendario de festejos, el martes, día 26, el de mi cumple, nos fuimos a cenar al Café de Wildeman, en el Markt, en el centro. Eindhoven, 26 de febrero de 2013.  

Palitos de pollo, hambuerguesa con jalapeños y nachos con guacamole. Una cena ligerita, vaya. Eindhoven, 26 de febrero de 2013.  

Y, por supuesto, en la más completa oscuridad. En la foto, la cumpleañera intentando localizar los jalapeños con la luz del móvil. Y no, no es ya la presbicia, es que aquí es costumbre eso, al parecer, lo de cenar en la oscuridad. Encima había un concierto programado y, a mitad de la cena, rebajaron un poco la intensidad de las luces. ¡¡Que no se veía nada!! Eindhoven, 26 de febrero de 2013.

Así que nada, un año más, y ya son 4 para Jaime y 36 más para mí. ¡¡Y que cumplamos muchos más!!

18 de febrero de 2013

17 de febrero de 2013

A 40 kilómetros

Esa es la distancia que hay hasta el Carrefour de Turnhout y hasta allí nos fuimos Jaime y yo el lunes (hasta dos veces, cosas del carnaval y mi mala cabeza) para encontrar esta buenas piezas de solomillo, tiernas y a buen precio, creanme, algo complicado de encontrar por los supermercados de la zona. Ya sé que hace tiempo que debería haber investigado las carnicerías locales, pero están tan escondidas y tengo tan poca fe en encontrar algo más que fricandeles y albóndigas gigantes...


La receta es de Merchi, los brócolis por los champiñones, y el resultado lekker, lekker!!!

4 de febrero de 2013

Comiendo "Pannenkoeken"

Aunque Eindhoven no sea una ciudad excesivamente grande, aún nos queda bastante por explorar. Entre otras cosas nuevos sitios donde ir a comer, que ya tenemos muy explotados los pocos que conocemos.


Y la novedad ha sido, nada más y nada menos, que un restaurante especializado en Pannenkoeken, unos de los pocos platos típicos de la gastronomía genuinamente holandesa. 


El restaurante se llama Pane Cook y está en pleno centro de la ciudad, en la Heuvel Galerie. En el menú tienen dos o tres propuestas pero la intención es que te diseñes tú tu propio plato: eliges la base del Pannenkoeken (salado o dulce) y los ingredientes al gusto. El de Jaime estaba muy bueno, con plátano y miel, creo recordar. El de Sergio y el mío nunca lo sabremos porque en la cocina o la camarera se armaron un poco de lío con los ingredientes y los mezclaron como les dio gana. Pero aparte del servicio, eso que tanto deja que desear vayas donde vayas en este país a comer, el resto mereció la pena, precio incluido. Habrá una segunda vez. Eindhoven, 12 de enero de 2013. 

1 de febrero de 2013

Libros que NO me han gustado (I)


La Mecánica del Corazón", Mathias Malzieu, 2007

A veces me doy cuenta, con pena, de que hay libros que leí hace ya un tiempo y que me apasionaron pero que, inevitablemente, he olvidado. Recuerdo vagamente el argumento de algunos de ellos, hasta algún pasaje. Pero la desolación es tremenda. 


Pues bien, con este libro yo quiero que me pase eso. Quiero olvidarlo por completo. Quiero olvidar esos momentos durante su lectura en los que tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo, de tener entre las manos una historia revestida de cursilería pero vulgar y mal contada. Eso sí, la portada es muy bonita y el arranque de la historia, prometedor. Pienso que el autor gastó todo su ingenio en este comienzo y no se conformó con escribir un bonito cuento. Hubiese dado, quizá, para una hermosa novela, pero no es este el caso.